Este establecimiento es una de las tiendas más antiguas de Barcelona, data del año 1823 y fue la primera herboristeria que hubo en Cataluña. El local tiene valor histórico y artístico. La decoración que hay en la actualidad es la misma desde los alrededores de 1860, cuando Isabel II dio el título de "Proveedor de la Real Casa" al establecimiento; fue entonces cuando Francesc Soler i Rovirosa, un conocido escenógrafo de teatro, la decoró al estilo isabelino. En el centro de la tienda hay una fuente de mármol, en honor al naturalista sueco Carlos Lineo, que antiguamente se utilizaba por conservar sangijuelas. La tienda luce gran variedad de manifestaciones artísticas; entre otras una galeria con oleos antiguos, y armarios repletos de cajones con acuarelas. La tienda fue parcialmente restaurada el 1997 con la ayuda de la Generalitat de Catalunya, recuperando así una de las joyas del comercio barcelonés. Actualmente está regentada por doña Trinidad Sabatés Orobitg, herbolaria artesana con gran experiéncia en el sector.